Soy redactor freelance. Ayudo a empresas a generar contenidos de valor que les ayuden a atraer y conquistar a sus potenciales clientes.
Escribir no siempre es fácil. Hace falta práctica y estar inspirado. Seguro que si has empezado un blog hace poco, te has empezado a dar cuenta enseguida. Siempre necesitamos escribir mejor.
Yo también tengo mis días buenos y malos. Pero sé cuándo un texto me ha salido bien y cuándo no. Y trato de mejorar el nivel general de calidad de mis trabajos a cuenta de muchos errores.
Existen muchas tiendas online en Internet que tienen contenido duplicado. Da igual que tengan miles de productos en la base de datos. Muchas de esas páginas son casi idénticas entre sí. Y lo único que cambia es el nombre del producto, la foto y la descripción.
El problema que se produce es que ni siquiera esto aporta un valor añadido al usuario. ¿Por qué? Porque se trata del mismo nombre de producto, la misma foto y la misma descripción, con las mismas palabras, que ofrece el fabricante.
No hay nada de malo en que el producto lleve su nombre y que utilicemos la única fotografía que tenemos a nuestra disposición, aunque evidentemente esto siempre se puede y se debe mejorar.
Pero, ¿por qué mantener una descripción que está duplicada cuando sabemos que nos perjudica en el posicionamiento, además de resultar poco atractivo para el usuario?
Uno de los puntos clave en un blog es determinar a quién nos estamos dirigiendo: cuál es tu lector ideal. Es una de las partes esenciales de la estrategia de contenidos.
Si no sabes a quién te diriges, ¿cómo sabes sobre lo que tienes que escribir, y cómo tienes que escribir?, ¿cómo sabes que atraerás al público correcto?
Puedes publicar una gran cantidad de contenidos en tu blog, pero si el enfoque está equivocado, aunque consigas 1000 visitas al día, ten mucho cuidado. ¡Puede que hayas atraído a personas que no son tus potenciales clientes!
Hace unos días mencioné que iba a escribir un artículo sobre cómo elegir un buen redactor web. Mucha gente se ha apuntado a la moda de escribir y dice ser “blogger”, “redactor web” o “redactor freelance”, pero no todos pueden corroborarlo con los hechos.
Al menos no con la suficiente calidad como para poder ofrecer trabajos profesionales que merezca la pena publicar en el blog corporativo de una empresa.
A veces me han mandado currículos o propuestas de colaboración, y aunque debo reconocer que hay gente muy valiosa, también es verdad que hay otros que no inspiran mucha confianza.
Y lo digo sin ánimo de ofender a nadie; ser un buen redactor freelance profesional no es una tarea fácil y de hecho todos debemos seguir mejorando. Puedes mirar aquí los servicios de redacción web que te ofrezco.
Hace poco cambié el diseño de esta página. Una de las cosas en las que me he fijado es que no había una correcta separación entre párrafos. Eso me ha llevado a revisar muchos textos de la página y a reflexionar sobre la importancia que le damos a editar bien nuestros contenidos a la hora de apretar el botón de publicar.
Debemos hacernos la idea de que el botón de “publicar” activa siempre una bomba. ¿No sueles notar algo en el estómago cuando estás a punto de hacer click, después de quizás un par de horas de trabajo?
Siempre puedes editar el texto más tarde, de acuerdo. Pero, desde el momento en el que lo pulsas, tu artículo ya está disponible para todo el mundo, con todos los fallos de escritura y edición que hayas cometido.
Eres un negocio que está en Internet y estás buscando pareja. Has hecho todo lo posible para conquistar a esa mujer tan guapa llamada Google.
Pero lo siento mucho, amigo.
A Google no le gustas.
Tu estrategia ha sido quizás demasiado directa y descarada y a Google le ha entrado miedo. Ha visto por dónde le venías y que estabas haciendo todo lo posible por agradar a toda costa, en lugar de ser tú mismo.
En cambio uno de tus competidores, sin comerlo ni beberlo, ha conseguido conquistar su corazón y la tiene ya en el bote. ¿Cómo es posible? ¿Qué se puede hacer para conquistar a Google?
(Atención: en este post, he decidido que Google va a ser una chica, pero ponle tú el género que quieras y recuerda esa persona en la que estás pensando ahora mismo).
Sabes que ya va siendo hora de escribir en tu blog, pero sientes que se te han agotado las ideas. Quizás porque no encuentras nuevos temas, o no te salen las palabras, o estás un poco desanimado con tu proyecto.
¿Lo intentas de una manera y de otra y no acabas de cogerle el tranquillo al texto? ¿Crees que tu blog está llegando a un punto muerto y no sabes cómo sacarlo adelante?
En este post voy a tratar de ayudarte a recuperar la inspiración, o al menos salir de la situación en la que estás y volver a poner en marcha tu blog.
Imagínate que cambiáramos los números de las habitaciones de un hotel de 10 plantas y los huéspedes no supieran dónde está la puerta que abre su llave.
Sería el desastre, la catástrofe, el Apocalipsis. ¿Verdad?
Algo parecido sucedería si cambiáramos aleatoriamente todos los títulos de los posts de tu blog por otros que no tienen nada que ver con el tema del que tratan.
Llevo los últimos tres años escribiendo casi a diario, aunque no publique mucho en este blog (yo mismo me estoy tirando de las orejas).
Antes de empezar a dedicarme a esto profesionalmente, allá por marzo de 2013, he publicado muchos artículos en Internet, prácticamente desde que iba al instituto.
He redactado posts que han tenido mucho éxito y otros que han pasado sin pena ni gloria.
Muchas veces un post ha tenido un gran éxito sin que yo lo pretendiera, y otras me he currado un gran post, pero que no ha tenido la repercusión que esperaba. Y quizás te pregunte cómo es posible que se pueda hacer un artículo o más al día.
Seguro que en más de una ocasión te lo has planteado: demasiado SEO aburre a la gente. No nos gusta tropezarnos con palabras clave metidas con calzador. Sobre todo cuando no vienen a cuento.
Queremos que nos traten como personas. No somos robots. No somos máquinas.
Porque, al fin y al cabo, el señor Google no es el que te va a comprar.